
Si bien Pablo Moyano le había prometido a Gabriel Milito que Pablo Pérez iba a ser parte del plantel, cuando Hugo vio las cifras de lo que iba a pagarle el Rojo a Boca y lo que debía abonarle por los cuatro años de contrato al volante, todo lo hablado por las dirigencias entre ambos clubes quedó en la nada.
El lunes pasado se llegó a un acuerdo de 1.800.000 dólares por el pase total. La gente del CAI le ofreció un contrato al volante de cuatro años y con un 40% más de lo que ganaba en el Xeneize. Todo cerraba, aunque Pérez, avalado por Guillermo Barros Schelotto, presionó para no irse de Boca (ver página 6). Claro, mientras se estaban confeccionando los papeles y los letrados de los dos instituciones ultimaban detalles, cuando Hugo Moyano vio tantos ceros en los papeles paró todo. Es que se sabe que el líder de la CGT cuida mucho el peso en Independiente, que si bien está ordenado económicamente desde su llegada, las deudas que dejaron las conducciones anteriores lo acosan día a día. Sin ir más lejos, aún no pudieron evitar que la sede de Avenida Boyacá esté cerca del remate. No por nada ayer a la tarde hubo reunión de los directivos, que no han podido satisfacer al técnico, ya que Schunke tampoco pudo salir de Estudiantes. Sólo han incorporado a Nicolás Figal, Daniel Martínez y Juan Sánchez Miño.
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